10 consejos sorprendentes (y realmente factibles) para bajar de peso.

Nunca hay suficientes consejos para perder peso. El tema es que muchos de estos consejos implican “dietas”, que a menudo implican eliminar ciertos alimentos o grupos de alimentos, restringir calorías y ejercitar para “compensar” lo que has comido.

Pero hay muchas personas que tienen una meta para bajar de peso y quieren saber cómo hacerlo de manera que no sea muy extremo o agotador.

Es por esto que American Celiac Health pidió a expertos en salud y fitness, dietistas registrados, nutricionistas y entrenadores personales, que dieran sus mejores consejos para la pérdida de peso sostenible y viable, que no te hagan sentir desanimado ni hambriento.

1. Pase lo que pase, no te hagas una desintoxicación o limpieza.
Estas pueden causar estragos en tu cuerpo y no son muy saludables. Ten cuidado con los productos que promueven la pérdida de peso después de una “desintoxicación de 7 días” o una “limpieza de colon de 30 días.” Los vendedores construyen estos productos estratégicamente y venden a la gente la noción de que, después de usar estos productos, te vuelves más sano, más delgado, más feliz y más atractivo.

2. Ningún alimento está prohibido.
Cuando un alimento está prohibido se vuelve MUCHO más atractivo. Y si hay algo de culpa involucrada y terminas comiéndolo, la mentalidad de “al demonio, ya le he dado un mordisco y lo he arruinado todo, así que me lo comeré entero” aparecerá frecuentemente.

En su lugar, permítete disfrutar de esos alimentos. Sólo asegúrate que estás disfrutando de ellos conscientemente, porque realmente los quieres, en lugar de comerlos sólo porque están allí.

3. Comprométete a hacer un poco más saludable al menos una de tus comidas.
A menudo trabajo con clientes que quieren hacer todo a la vez. Eso funciona para algunas personas, pero la mayoría necesita comenzar con una sola cosa. Pregúntate: “¿Cuál es la comida que, al cambiarla, generará mayor impacto?” Y empieza por ahí.

El desayuno es, por lo general, el más fácil de cambiar, pues la mayoría de la gente lo salta o simplemente come cualquier cosa (nada sano) sólo por conveniencia. La forma más sencilla de cambiarlo es asegurarte de que estás obteniendo un buen equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos. Un par de huevos te darán proteína y grasa. Añade un pedazo de fruta o una media taza de patatas asadas, para agregar algo de carbohidrato saludable.

4. Cuando se trata de comenzar (o volver a) hacer ejercicios, menos es más.
Esto significa: 1. No empieces directamente haciendo ejercicios extremos y 2. prepárate para el éxito asegurándote de que puedas ir al gimnasio dos veces por semana, regularmente, durante tres o cuatro semanas, antes de empezar a ir cuatro o cinco veces por semana. Una vez que te pruebes a ti mismo que puedes ir al menos dos veces por semana, entonces comienza un horario de tres días a la semana y de nuevo asegúrate de que puedes hacerlo regularmente durante un mes, antes de empezar a ir cuatro días a la semana. De esta manera, estás haciendo las cosas de manera gradual y te preparas para el éxito.

5. Come fuera de casa sólo en ocasiones especiales
Cocinar en casa significa comer comida más fresca que, en términos generales, es más nutritiva y mucho más baja en calorías que la que se puede comer fuera de ella. Si sabes cocinar en grandes cantidades y también comidas de un solo plato, seguro puedes preparar comidas deliciosas y saludables y que de seguro disfrutarás. Cuando tengas algo para celebrar (como la llegada del fin de semana), sal y disfruta de tu comida especial.

6. Haz una lista de tareas pendientes donde ejercitar sea prioridad.
Las listas de tareas pendientes tienden a tener una serie de artículos ‘impostergables’ y otros ‘que esperas hacer pronto’. Yo particularmente me aseguro que mi entrenamiento sea prioritario dentro de mi lista de tareas pendientes (por ejemplo, 4:30 PM clase de SLT, 30 minutos de correr/ caminar, etc.). El día no termina hasta que cumplo con esta obligación.

Me he dado cuenta que hacer pequeños ajustes mentales donde el ejercicio es algo “impostergable” y no algo “que piensas hacer”, es la diferencia entre ejercitar y dejarlo para luego.

7. Trata de que tus descansos de trabajo no se basen en comer algo.
A muchas personas les gusta tomar un descanso del trabajo comiendo algo, no necesariamente porque sientan hambre, sino porque necesitan alejarse un poco de la rutina. En lugar de comer cuando no tienes hambre, levántate, toma un poco de agua y saluda a un compañero de regreso. Evita el estrés y olvídate de una merienda innecesaria.

8. Invierte en ropa y equipos deportivos que te hagan ver bien.
Compra un par de zapatos de correr o equipo de entrenamiento. Puede sonar trivial, pero como dice el refrán de Hollywood, “si te metes en el papel, sentirás el papel.” Seguro encontrarás la motivación que necesitas para golpear el pavimento.

9. Haz del agua tu bebida preferida
Trate de cambiar al menos una bebida con azúcar (refresco, jugo, café, etc.) por agua (o agua con infusión de fruta o agua salada con sabor sin azúcar, para hacer las cosas un poco más interesantes). A medida que te acostumbras a beber más agua y menos bebidas azucaradas, el agua se convertirá en tu bebida primaria del día a día. Bono: Ayuda a la digestión y te hará sentir mejor.

10. Comienza a hacer entrenamiento de fuerza.
El cardio-fitness tiende a llevarse todos los elogios, pero el entrenamiento de fuerza ayuda a desarrollar los músculos y a su vez aumenta el metabolismo y la capacidad de quemar calorías. Si deseas ver los resultados, asegúrate de incluir entrenamiento de fuerza en tu rutina semanal.

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